NOS COMUNICAMOS CON LA CLAVE DEL CIRCULO DE COMUNICACIÓN Y TRES NAVES ESCUCHARON NUESTRO LLAMADO

Capitulo XXXVIII


 Año 1973. Siempre mirando el espacio y viendo señales luminosas, que salían de las estrellas volantes que muy suave se desplazaban ante mis ojos en las noches estrelladas.


Me traslade a la Sierra Madre y entre sus entrañas profundas, reunidos con un gran sabio indígena, y un grupo de aspirantes al conocimiento superior, una noche cualquiera platicando muy amenamente y comentando cada uno sus experiencias con las naves. Unimos nuestras voluntades en una sola; juntamos nuestra imaginación en armonía con la palabra y proyectamos al cosmos infinito, como un chorro de luz el símbolo de comunicación interplanetaria. Durante un tiempo escudriñamos el espacio en estado de alerta percepción.

Eran como las 11 de la noche, vi como a una velocidad indescriptible, mas rápida que el movimiento de los ojos, de oriente a occidente se desplazaron dos naves muy luminosas de gran tamaño; a la vez de indicaba a los compañeros las naves, cuando al mismo instante otra tercera por el norte, encendida con gran intensidad pero haciéndonos señales al encenderse y apagarse semi-intermitentemente toda la esfera de luz. Para ubicarse como a un kilómetro de altura las tres naves sobre nuestras cabezas, formándonos un triangulo perfecto cuyas puntas eran tres esferas radiantes de las naves. Un excelente mensaje para todos los presentes. Dejaron las naves una estela tan grande y luminosa en su momentáneo trayecto a formar el triangulo, como una carretera de luz multicolor cada una de las naves.

Por unos instantes se suspendieron encima de nuestras cabezas a esa altura, creando alrededor del triangulo de luz una tremenda radiación luminosa. Y así como se juntaron de la misma manera, como si fueran expelidas cada esfera de luz se desplazo por caminos diferentes como si fueran disparadas a velocidad fantástica; incuestionablemente ningún avión seria capaz de realizar semejante maniobra.

El alboroto del grupo fue colectivo, la alegría se reflejaba en todos los rostros. Jamás una unidad terrestre podría desplazare a tan tremenda velocidad: frenar en seco, para luego suspenderse en el espacio totalmente quieta, para luego salir proyectada tal como llego. Con este evento se multiplicaron nuestros deseos por hacer contacto directo; para ese momento había conocido personas excepcionales que habían viajado a trabes del espacio, y visitados en varias ocasiones.

Intensificamos nuestras practicas de comunicación, noche tras noche sin descanso con mucha perseverancia, en este retirado lugar lejos del mundanal ruido de la ciudad.


Las tres naves escuchan nuestro llamado y nos forman un triangulo rectángulo perfecto, a gran altura sobre nuestras cabezas.


SOLIM SA LA RA.

PAZ INVERENCIAL.

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